El cuerpo vibrátil y la pedagogía del tacto

Este segundo artículo profundiza en la dimensión sensorial y táctil de la creación a través del Cuerpo Vibrátil de Suely Rolnik y la Pedagogía del Tacto de László Moholy-Nagy. El texto deconstruye la distancia fría del diseño industrial tradicional para proponer un diálogo de Afección Continua entre el artesano y la Tana (la arcilla). Se presenta el modelado y la técnica del pellizco no como una imposición formal, sino como una escucha háptica y un aprendizaje sensorial donde la materia y el cuerpo se moldean mutuamente.

Emmanuel Barragan

7/21/20265 min read

El cuerpo vibrátil y la pedagogía del tacto

La afección sensible de la materia y la educación de los sentidos en el oficio del barro

Introducción: Más allá de la distancia fría del diseño

En la visión cartesiana y eurocéntrica del diseño industrial, la materia suele ser concebida como un recurso inerte, manipulable mediante planos ortogonales, métricas frías y procesos de moldeado estandarizados dirigidos a la producción en serie. Esta distancia aséptica entre el creador y el objeto anestesia la sensibilidad y despoja a la práctica artesanal de su potencia comunicativa y viva.

Frente a esta anestesia proyectual, la aproximación epistemológica al barro propone un paradigma distinto: la creación no como una imposición formal desde el intelecto sobre una materia pasiva, sino como un canal de afección recíproca. A través de la conjunción entre la Pedagogía del Tacto formulada por László Moholy-Nagy y el concepto de Cuerpo Vibrátil desarrollado por Suely Rolnik, el acto de modelar se convierte en una conversación corporal donde el artesano se deja afectar por la materia —la Tana (arcilla)—, educando su percepción para captar las frecuencias vibratorias del entorno y del propio barro.

1. Suely Rolnik y el cuerpo vibrátil: La afección como condición de creación

Para comprender la dimensión micropolítica y sensible de esta postura, es fundamental acudir a las cartografías del deseo de la psicoanalista y ensayística brasileña Suely Rolnik. Rolnik distingue dos modos de acceso a la realidad: la percepción cognitiva o formal (que reconoce al mundo a través de formas, representaciones y categorías consolidadas) y la percepción del cuerpo vibrátil.

"El cuerpo vibrátil es la capacidad de nuestras vísceras y nuestros sentidos de dejarse afectar por las fuerzas del entorno, de resonar con los diagramas invisibles de la materia antes de que sean traducidos en formas o palabras.

En la praxis con el barro, el artífice no opera como un técnico exterior al proceso. Se transforma en un Cuerpo Vibrátil. Al hundir las manos en la Tana, el creador no impone de forma autoritaria una figura geométrica; escucha con los poros, con las palmas y con la tensión muscular las demandas del material. La plasticidad, la humedad, el punto de plasticidad óptimo para no colapsar la cámara de aire y la respuesta elástica de la arcilla son señales vibratorias que el cuerpo del artesano registra y procesa en tiempo real. La creación cesa de ser un dictamen unidireccional y pasa a ser un diálogo transductivo.

2. László Moholy-Nagy y la pedagogía del tacto: Educación sensorial e integridad material

La vertiente metodológica de esta experiencia encuentra su anclaje en las investigaciones pedagógicas de László Moholy-Nagy, figura clave de la Bauhaus y pionero de la integración entre arte, tecnología y pedagogía de la percepción. Moholy-Nagy defendía que la formación del creador debía comenzar por una refinada Pedagogía del Tacto (Tactile Education). Para el pensador húngaro, el ser humano de la era industrial padecía una atrofia sensorial provocada por la mecanización, lo que exigía volver a educar la mano y la piel a través del contacto directo con diversas texturas, densidades y resistencias de la materia.

Aplicada a la aerofonía y a la producción cerámica, la Pedagogía del Tacto trasciende el mero entrenamiento técnico:

  • El Oficio del Pellizco: La técnica ancestral del Pellizco no es solo un método constructivo; es un ejercicio de calibración hálptica. La yema de los dedos evalúa espesores milimétricos en las paredes de una ocarina o silbato sin necesidad de calibradores externos. Es la mano que calcula la resonancia que tendrá la cavidad antes de ser sometida al fuego.

  • Alineación Sensorial del Aire y el Barro: La construcción del canal de insuflación y el ángulo del bisel exigen un tacto que bordea la micro-cirugía orgánica. Una fracción de milímetro altera la nota o introduce "ruido parásito". La mano educada bajo la pedagogía moholy-nagyana siente la fricción del aire antes de que el aire suene.

3. La Tana no es inerte: La afección continua y la modulación sensorial

En esta epistemología del barro, la arcilla no es un insumo inanimado; recibe el nombre afectivo e identitario de Tana. La Tana posee memoria molecular, elasticidad, contracción y tiempos biológicos que exigen un ritmo de trabajo no alineado con la prisa del mercado.

La interacción entre el artesano y la Tana genera una Afección Continua. El artesano moldea el barro, pero simultáneamente el barro moldea la postura, la respiración, el pulso y la disposición mental del artesano. No es posible lograr un bisel acústicamente limpio si el pulso está alterado o si el aliento es errático. Por ende, la materia actúa como un espejo regulador que exige la presencia absoluta del sujeto en el instante del modelado.

4. La articulación con la autonomía teórica del diseño

Integrando el marco interpretativo de Aurelio Horta Mesa, el camino del cuerpo vibrátil equilibra la tensión entre la razón genésica y la especulativa en el proyecto de diseño:

  1. Razón Genésica (El Conocimiento Incorporado): La memoria kinestésica guardada en la mano del artesano, acumulada mediante la repetición consciente, el acierto y el error en el taller. Es la síntesis ideológica que ocurre a través del contacto directo con el elemento natural.

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  2. Razón Especulativa (La Trascendencia del Objeto Sensible): El objeto resultante no se valida únicamente por su utilidad instrumental, sino por su capacidad para contagiar esa sensibilidad al usuario. Quien sostiene una pieza nacida del cuerpo vibrátil no solo sostiene un contenedor o un instrumento; entra en contacto con la huella dactilar y la energía del aliento guardadas en el barro cocido.

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Conclusión: El tacto como puerta a la humanización

El Cuerpo Vibrátil y la Pedagogía del Tacto constituyen la dimensión sensorial del proyecto. En un mundo progresivamente digitalizado y mediado por pantallas asépticas donde la experiencia del mundo se reduce a la vista y el oído pasivo, volver al barro mediante el tacto educado es un acto de reconexión ontológica.

Educar los sentidos para escuchar a la Tana, para sentir la vibración del aire en la piel y para reconocer la densidad de la tierra en las manos, es recordar que el diseño no es una especulación fría del intelecto, sino una celebración de la vida orgánica, un puente sensible donde el cuerpo del artesano y la materia del territorio se funden para aprender, juntos, a cantar.

Referencias Bibliográficas

  • Barragán, E. (2018). Emaniceramic: Cerámica sonora y utilitaria. Investigación-creación en Diseño Industrial. Universidad Nacional de Colombia.

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  • Horta Mesa, A. (2010). Trazos poéticos sobre el diseño. Pensamiento y teoría. Universidad Nacional de Colombia.

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  • Moholy-Nagy, L. (1947). La nueva visión: De la materia a la arquitectura. Ediciones Infinito.

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  • Rolnik, S. (2006). Cartografía sentimental: Transformaciones contemporáneas del deseo. Estação Liberdade.

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